En ocasiones los mejores momentos se presentan en los peores momentos.
Poder estar junto a un mito en vida es algo que muchos desearian fervientemente. Pero el tiempo hace estragos, y lo que ayer relucia hoy no es mas que herrumbre y oxido.
Hace pocas semanas conoci en persona a uno de mis mitos; diez o quince años atras hubiese sentido una gran emoción, sin embargo el paso de los años, sobre todo en él, ha hecho que ese momento quedase en un mero comentario durante una reunion de amigos.
Aun así me siento afortunado, no por haberlo visto y por ello sentirme especial, sino por no dejarme abrumar por hechos como este, o más bien por la perspectiva desde la que los veo, sin parafernalia ni pompa.