Así se resume mi última estancia en el exterior. Llegan, se suben al vehículo y al cabo de unos minutos te preguntan si puedes parar, necesitan "coffe & cigarrettes".
Por la mañana despues de una hora de carretera a oscuras, antes de aparecer siquiera el alba, los ves agolpados en la mesa del café sosteniendo un cigarro con los labios. A veces son previsibles en demasía. Al menos agradezco que no fumen en el interior del vehiculo, otras los odio por hacerlo.
Por fin llegó el frio, aunque las mañanas sean mas duras y los dedos de los pies lo resientan. Me gusta sentir el aire freco en la cara cada amanecer.